Óscar Figueroa
La Razón
Entre la vida y la muerte se encuentra Laura Magalí Hernández Martínez, joven de 26 años de edad, después de que un vehículo la arrolló en la colonia en Tampico.
Además de la gravedad de sus lesiones, su familia enfrentó la indiferencia del Hospital del IMSS Madero que le negó la atención y la negativa de la conductora responsable para hacerse cargo de los gastos hospitalarios.
Tras el accidente en la esquina de las calles Encino y México, los familiares trasladaron de urgencia al IMSS por ser derechohabiente. Sin embargo, pese a la severa hemorragia y el estado crítico de la víctima, el personal médico ni siquiera la ingresó al área de urgencias.
“No la atendieron, pasaron tres horas y no la revisaron, a pesar de las lesiones, tenía una hemorragia porque el auto le pasó encima. Ni siquiera le tomaron los datos porque no traíamos la tarjeta, pero en el carnet venía el número del seguro, no le dieron atención, no había camilla, la tenían afuera, nadie la pasaba, ahí la dejaron”, denunció Karla Edith Hernández, hermana de la afectada.
Ante el riesgo inminente de muerte, la familia decidió trasladar a la joven a la clínica privada Médica Salve, en donde les confirmaron un diagnóstico crítico: fractura de pelvis, estallamiento de hígado y ruptura de vejiga.
Mientras Laura Magalí —quien labora como cajera en Subodega— lucha por sobrevivir, la conductora y su pareja que presuntamente provocó el accidente al pasarse una señal de alto se niega a cubrir las facturas de la atención privada.
“Esta persona no se quiso hacer responsable, que porque tenía que estar segura de que era su culpa, que debía esperarse a los procesos. Hay muchos testigos que están de nuestra parte”, señaló Karla Edith.
La postura de la automovilista y de su acompañante dejó en el desamparo a la familia de la víctima.
Su madre, Diana Laura Martínez Rodríguez, junto a sus allegados, han tenido que vender sus pertenencias con tal de no suspender el tratamiento médico.
“Dejé en garantía un pagaré, antier me pedían 50 mil pesos y ayer ya eran 80 mil pesos. Queremos que se hagan responsables porque ya no tenemos dinero, estamos vendiendo todo, aquí no se han negado en atender, pero debo de dar más dinero y no la puedo mover.”
La familia ya formalizó la denuncia ante el Ministerio Público y su único objetivo es evitar que la presunta responsable quede en libertad sin responder por los daños que tienen al borde de la muerte a la joven empleada.
“Ya fui a levantar la denuncia, queremos que se hagan responsables. Mi hija está entre la vida y la muerte, ella está aquí de milagro y le está echando muchas ganas.”





