Por Antonio H. Madrujano
La Razón
Con el crecimiento urbano registrado en Tamaulipas durante las últimas décadas, el mapa de peligro por inundaciones y afectaciones meteorológicas registra cambios significativos.
Muestra de ello es la reciente actualización del Atlas Estatal de Riesgo que, tras casi 20 años sin renovarse, comenzó a actualizarse para identificar nuevas zonas susceptibles de inundación en la entidad, poniendo bajo la lupa la expansión urbana que ha llevado desarrollos habitacionales hacia las inmediaciones de ríos, lagunas y otros cuerpos de agua.
Al último corte informado por Protección Civil estatal, el proyecto registraba un avance del 70 por ciento en los trabajos correspondientes a 33 municipios, entre ellos Ciudad Victoria.
Aun cuando el nuevo Atlas todavía no concluye, el diagnóstico preliminar arroja una conclusión clara: las zonas de peligro de algunas ciudades ya no son exactamente las mismas que aparecían en los mapas de la década del 2000.
Como ejemplo se encuentra la capital tamaulipeca, donde el crecimiento urbano ha modificado el territorio y generado una nueva dinámica en el desplazamiento del agua.
El crecimiento urbano cambió el mapa
El hallazgo más relevante de la actualización tiene relación directa con la expansión de las ciudades.
De acuerdo con el coordinador estatal de Protección Civil, Luis Gerardo González de la Fuente, los estudios identificaron nuevas áreas vulnerables a inundaciones debido a la construcción de viviendas cerca de ríos y lagunas, además de modificaciones en los caudales provocadas por la urbanización.
Es decir, no se trata únicamente de volver a señalar los sitios que históricamente se anegan.
El nuevo Atlas identifica lugares donde el riesgo aumentó o surgió como consecuencia de la transformación del territorio.
Ciudad Victoria forma parte de este nuevo diagnóstico al ubicarse en un valle rodeado por la Sierra Madre Oriental, condición que favorece que durante lluvias intensas grandes volúmenes de agua desciendan rápidamente desde las zonas serranas hacia los sectores urbanos.
Al sumar el crecimiento habitacional, la modificación de cauces y la infraestructura hidráulica existente, el comportamiento del agua resulta distinto al registrado años atrás.
Victoria ya tenía zonas bajo amenaza
Mientras concluyen los estudios, los antecedentes disponibles mantienen identificados al menos 20 puntos críticos de inundación y más de 40 colonias con riesgo de deslaves, particularmente hacia el poniente.
Entre los puntos con afectaciones históricas destacan el Eje Vial, desde Berriozábal hasta el Libramiento Naciones Unidas, además de cruces de la avenida Tamaulipas (Calle 8) con vialidades como Sonora, Jalisco, Coahuila, Nuevo León y Veracruz.
De igual forma figuran el dren inferior del bulevar Fidel Velázquez; el FOVISSSTE en la calle Zacatecas; la carretera a Monterrey a la altura de los ejidos Benito Juárez-Laborcitas; las colonias Vamos Tamaulipas, Ejido Guadalupe Victoria, el cruce de las calles 25 y 26, el Libramiento Naciones Unidas, la calle Jamaica en la Ampliación Libertad, el dren de la calle Michoacán cerca del IMSS, el bulevar Hombres Ilustres, la avenida José Sulaimán, la calle Azucena en Villa Jardín, Pajaritos, Azteca y el Barrio Cañón de la Peregrina.
Se suman los vados de la avenida del Estudiante, el de la colonia Francisco I. Madero o Vegas de Treto, y el sector del 19 Río y bulevar Guadalupe Victoria.
Sin embargo, la preocupación actual radica en que la extensión del mapa de riesgo puede ser mayor a la conocida previamente.
El San Marcos, una de las zonas bajo vigilancia
Uno de los ejemplos más evidentes es el entorno del río San Marcos, sector que registra históricamente cierres de vados y desbordamientos al incrementarse el caudal, provocando afectaciones en sectores urbanos y áreas cercanas a la UAT y al IMSS.
A ello se añade la presencia de viviendas asentadas en las inmediaciones del cauce.
El propio coordinador municipal de Protección Civil reconoció que este sector deberá quedar contemplado dentro de las nuevas evaluaciones, especialmente por los asentamientos ubicados cerca del río.
La indicación central es evitar la continuidad de construcciones en zonas donde una creciente extraordinaria represente un peligro.
Fraccionamiento Los Laureles ya recibió la advertencia
El riesgo latente se evidenció en diciembre de 2025, cuando alrededor de 40 viviendas del fraccionamiento Los Laureles resultaron inundadas, registrándose además daños en vehículos, vialidades y el colapso de una barda.
Las precipitaciones dejaron un acumulado aproximado de 130 milímetros en seis horas, uno de los registros más significativos para un mes de diciembre en los últimos años.
A pesar de la magnitud del evento, no se reportaron víctimas mortales.
El incidente demostró que una lluvia extraordinaria puede someter a fuerte presión a los sectores habitacionales de la capital.
Poniente, la otra cara del peligro
Además de las inundaciones, el nuevo diagnóstico analiza los riesgos asociados a escurrimientos y deslaves.
Entre las zonas más expuestas se encuentran la colonia Luis Echeverría y sus ampliaciones, la colonia San Marcos y sus ampliaciones, así como sectores irregulares de la periferia poniente e inclusive áreas del oriente como Azteca y Pajaritos, sectores que, aunque planos, ya se clasifican como riesgosos.
En estos puntos la topografía de la ciudad resulta determinante.
La Sierra Madre Oriental funciona como una extensa zona de captación, provocando que los escurrimientos se desplacen velozmente hacia las partes bajas durante lluvias intensas.
Estimaciones previas señalan que miles de familias —alrededor de 4 mil en sectores específicos— habitan en zonas susceptibles a inundación.
Un Atlas con 17 años de rezago
El problema de fondo radicar en que el instrumento estatal acumulaba cerca de 17 años sin una actualización integral.
La primera fase del proyecto concluyó en 10 municipios de la frontera norte: Nuevo Laredo, Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros.
La segunda etapa contempla 33 municipios del centro y sur, entre ellos Ciudad Victoria.
De acuerdo con información oficial del Gobierno de Tamaulipas, las labores registran un avance del 70 por ciento, siendo la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) la institución encargada del levantamiento y análisis técnico.
Tecnología para detectar el peligro
La actualización contempla herramientas avanzadas más allá de los recorridos terrestres, pues la UAT utiliza imágenes satelitales, fotogrametría aérea, drones y tecnología LiDAR, además de algoritmos especializados.
Dichas herramientas permiten detectar modificaciones topográficas, cambios en cauces y la expansión urbana, así como generar modelos de inundación y deslizamientos.
El protocolo aplicado cuenta con la validación metodológica del CENAPRED.
El proyecto prevé un periodo de 10 a 12 meses para la elaboración de mapas, diagnósticos y proyecciones de alta precisión.
Regulación al desarrollo urbano
El nuevo Atlas tendrá repercusiones directas en la planeación de la ciudad.
Protección Civil emplea la información para evaluar proyectos habitacionales y tiene la facultad de rechazar desarrollos situados en áreas de riesgo.
La revisión abarca zonas inundables, cauces de ríos, ductos de hidrocarburos, líneas de alta tensión y otros puntos donde la construcción represente un peligro.
Por ello, la actualización constituye una herramienta estratégica para definir las zonas de crecimiento urbano y aquellas donde debe restringirse.
Prevención ante eventos meteorológicos
Ciudad Victoria no requiere el impacto directo de un huracán para registrar inundaciones; una tormenta intensa sobre la Sierra Madre puede generar escurrimientos rápidos, elevar el nivel del río San Marcos y saturar los drenes pluviales y avenidas.
Aunque el fenómeno de El Niño puede propiciar períodos con menor volumen de lluvia en Tamaulipas, no descarta la ocurrencia de precipitaciones extremas.
Eventos recientes en otras ciudades del noreste evidencian la vulnerabilidad regional: en Monterrey, lluvias intensas provocaron cierres viales, vehículos varados y el deceso de una persona en un canal; mientras que en Reynosa generaron inundaciones, rescates e instalación de albergues.
El riesgo latente se mantiene y, mientras concluye la elaboración del mapa, la prioridad para la capital radica en la identificación precisa de las nuevas áreas de peligro y la determinación de los desarrollos habitacionales expuestos.





