Golpe a golpe/Juan Sánchez Mendoza
El director de la Administración de Control de Drogas (DEA) de los
Estados Unidos, Terrance Christopher Cole –más conocido como Terry
Cole–, está obsesionado en llevar a juicio a políticos mexicanos que
‘mantengan nexos con grupos criminales’. O los protejan.
Hace un par de días, aseguró que los perseguirá hasta encontrarlos al
confirmar que nada ni nadie detendrá esta lucha: “Permítanme ser
claro: si trafican con drogas letales, lucran con el sufrimiento ajeno o
utilizan cargos públicos para proteger a los cárteles, esta es la
advertencia: La DEA va por ustedes. Ningún título, cargo ni conexión
política los protegerá.
Incluye a miembros del gobierno mexicano, por supuestamente darles
protección a los líderes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG)
y otras organizaciones al no entregarlos a la justicia aun y cuando
facilitan el narcotráfico y el lavado de dinero, además de la violencia.
Este enésimo amago del funcionario norteamericano, sin embargo, es
desestimado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ‘pues no
existen pruebas contundentes’ para aprehender a los políticos que
reclama el país vecino del norte. ha sostenido.
De cualquier forma, la DEA no quita el dedo del renglón y nuevamente
amenaza con venir por políticos criminales, con o sin autorización
oficial.
Hasta donde entiendo, la DEA no mantiene una lista pública formal ni
órdenes de aprehensión abierta, con nombres específicos, de los
políticos mexicanos activos con cargos vigentes bajo búsqueda directa
en su portal de fugitivos.
Pero en sus archivos y/o investigaciones quizás si contemplen figuras
de políticos mexicanos relacionados con actividades ilícitas.
De cualquier forma, aquí en nuestro país, la población igual sospecha
que hay muchos políticos involucrados con grupos criminales,
‘escudados’ como militantes de Movimiento Regeneración Nacional
(morena), o bajo la figura de empresarios.
Sus actividades –también es sospecha–, estarían relacionadas con el
trasiego de drogas, el huachicoleo, la extorsión, cobro de piso,
‘factureras’, lavado de dinero, tráfico de armas y de personas, mediante
operaciones al través del sistema cibernético o directas.
En el escenario han aparecido múltiples casos, aunque los peces más
gordos no han sido atrapados… todavía.
El ejercicio del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar
García Harfuch, es reconocido aquí en México y allende el río Bravo
por su efectividad para desmantelar laboratorios clandestinos de
fentanilo; acabar con bandas contrabandistas de combustibles
provenientes de otros países; desarticular cárteles; clausurar refinerías
clandestinas y resolver en tiempo y forma pesquisas sobre atentados
letales contra políticos de oposición. Y, lo mismo, contra empresarios y
defensores de los derechos humanos.
Sin embargo, el nieto de Marcelino García Barragán –secretario de la
Defensa Nacional, en el régimen presidencial de Gustavo Díaz Ordaz–,
e hijo de Javier García Paniagua, quien fuera titular de la Dirección
Federal de Seguridad por disposición de José López Portillo, tiene una
pendiente deuda con el gobierno yanqui –recuérdese que fue
capacitado allende el río Bravo–, que, advierto, está relacionada a
combatir la delincuencia, en México y la Unión Americana.
Así que, en lo sucesivo, no deban extrañarle a nadie las detenciones
que podrían ejecutarse en contra de algunos políticos, aunque ocurran
de manera clandestina y violatoria a la soberanía nacional.
Y menos, cuando de recuperar credibilidad gubernamental se trata.
Por tanto, hay que considerar que la DEA tiene en mano los pelos del
burro.
Es decir, cuenta con pruebas claras.
Lamentablemente el nacionalismo, mal entendido, le lleva a suponer a
la presidenta que los delincuentes son propiedad de México, aunque
hayan infringido leyes en otros países. Y por eso se niega a entregar
delincuentes a la Unión Americana.
¡Vaya, absurdo!
Inoperancia
En puerta está la selección de candidatos a los ocho distritos federales.
Y, en el paquete, las nominaciones a presidir los 43 ayuntamientos; y
por supuesto la postulación a 22 diputaciones locales.
Hasta donde tengo entendido, los partidos Acción Nacional (PAN), el
Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC)
carecen de cuadros que garanticen triunfos en todos los casos, por lo
que cuentan con cerca de seis meses para enrolar a ciudadanos que
por su trayectoria sean bien vistos y aceptados por el electorado.
En Movimiento Regeneración Nacional (morena), por el contrario,
sobran aspirantes a las candidaturas –con el rollo de ser primariamente
defensores de la transformación y la soberanía–, por lo que advierto
una cena de negros en cuanto se publiquen las convocatorias
respectivas para el proceso selectivo interno.
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quizá participe con
candidatos propios, pues aún no se define su alianza con el guinda. Y
el PT, como acostumbra, buscará juagar a las pegadas conformándose
con las migajas que le dejen.
Ya falta menos tiempo para que la grilla se desate al cien.
Correo: jusam_gg@hotmail.com





