En visto | Dora de la Cruz
El feminicidio de Dafne, ocurrido en un campamento de verano el 16 de julio en Ciudad
Madero, evidenció que la ley es una y la práctica es otra: los protocolos inmediatos no se
activaron, se prolongó el silencio de la Fiscalía estatal y la demanda de justicia salió a las calles
de la zona sur.
¿Por qué tardó en reaccionar la Fiscalía?, es la pregunta que sigue sin respuesta ante un
hecho de violencia estructural contra las mujeres como lo es cada feminicidio. ¿En qué cambia
el manejo de una investigación?; la respuesta podría ser, desde luego que cambia todo: se
retrasa la detención de los y las probables responsables, se pueden construir investigaciones
equivocadas, pero sobre todo, se genera una percepción de abandono hacia los familiares de
la víctima.
El caso Dafne continúa generando muchos planteamientos en la opinión pública y la
coincidencia es, justicia; hasta que cada involucrado e involucrada en el caso sean castigados
de acuerdo a la ley, eso no va a cambiar.
El reto del Fiscal, Jesús Govea Orozco a tres semanas del feminicidio de Dafne, ya no es la
detención de personas. Con la captura de Estrellita, la cuidadora; del director Jorge Luis Ponce,
y de Danna “N”, además de sus vinculaciones a proceso, es la etapa definitiva sostener las
acusaciones con pruebas y obtener una sentencia. La sociedad no solo espera procesos
judiciales; espera resultados en materia de justicia.
Pero además, este caso, no se cierra con la probable sentencia; la operación de la escuela
“militarizada”, también debe abrir una investigación, por las irregularidades que se han
destapado, la serie de violaciones a los derechos de alumnas y alumnas, que desde hace más
de 30 años se practicaron y que incluso era un secreto a voces, lo que ahí ocurría; las
autoridades municipales de Ciudad Madero, al menos, sabían que esta institución operaba sin
algún tipo de regulación.
Tampoco debe quedar en la impunidad la serie de agresiones que se cometieron dentro de la
cuatro paredes de “la escuela”; en redes sociales, se han mostrado testimonios de ex alumnos
sobre el trato que ahí se les daba de forma agresiva; incluso se habla también de un presunto
caso de violación a una joven, que habría tenido una hija del ex director, siendo menor de edad.
Precisamente, en un caso como el de Dafne, no puede haber intocables. El director de la
escuela, Jorge Luis “N”, enfrenta un proceso por presuntas omisiones, no por la ejecución
material del feminicidio. Sin embargo, teniendo la responsabilidad de la institución, la
investigación deberá determinar qué conocía, qué decisiones tomó y si incumplió con su deber
de proteger a quienes estaban bajo su cuidado, sin detrimento de esclarecer presuntos actos
delictivos directos cometidos por su persona.
En un caso de esta magnitud, la justicia no debe limitarse a quienes habrían participado de
manera directa, sino alcanzar a toda persona cuya responsabilidad penal pueda acreditarse
conforme a la ley.
Como responsable, Jorge Luis “N” de la institución, la investigación deberá establecer qué
conocía sobre las prácticas que ahí se realizaban, qué medidas adoptó para prevenir riesgos y
si incumplió con su deber de cuidado. Si se acredita que existieron omisiones, con relevancia
penal o responsabilidades derivadas de años de presuntas agresiones contra alumnos, la
justicia debe alcanzar a todas las personas cuya participación o responsabilidad quede
demostrada. En un feminicidio no puede haber espacios de impunidad ni responsabilidades
parciales.
También como sociedad debemos centrar el debate en visibilizar el problema estructural del
feminicidio y la violencia machista. El caso de Dafne lo volvió a evidenciar. La atención no debe
recaer en la revictimización, sino en quienes ejercieron la violencia y en las fallas institucionales
que permitieron que ocurriera. Los medios también tenemos la responsabilidad de colocar el
foco en los agresores y de generar contenidos con la perspectiva de género, no desviar la
atención hacia otras versiones que se difunden en las redes sociales de la víctima y su familia;
este tipo de comentarios en nada abona a que se haga justicia.
Todo lo que se habla hoy alrededor del feminicidio del campamento militarizado, de la familia,
nada tiene que ver con la demanda ciudadana de justicia para Dafne.
La vergüenza que recaiga en los agresores.





