Culpa in vigilando /Nohemí Argüello Sosa
“La educación será de excelencia, entendida como el mejoramiento integral constante que
promueve el máximo logro de aprendizaje de los educandos para el desarrollo de su
pensamiento crítico y el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad. Además, se
basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos
humanos y de igualdad sustantiva”, establece el artículo 3o. Constitucional.
Para hacer efectivo este mandato, el Estado mexicano cuenta con una estructura institucional,
en la que las supervisiones escolares constituyen un eslabón fundamental para asegurar la
calidad del servicio educativo.
De acuerdo con el Reglamento de la Secretaría de Educación mediante el cual se establecen
las funciones de las y los supervisores de educación básica para el Estado de Tamaulipas,
entre los principales atribuciones se encuentran favorecer el mejoramiento de la calidad
educativa, de acuerdo con las necesidades de las escuelas y de la zona o sector escolar;
ejecutar programas y acciones que fortalezcan la autonomía de gestión de las escuelas,
conforme a los lineamientos establecidos por la autoridad educativa local; así como promover,
orientar y verificar el cumplimiento de los fines de la educación en las escuelas bajo su
responsabilidad.
En cuanto al trabajo de campo, durante cada ciclo escolar se deben realizar un mínimo de
cuatro visitas de supervisión a cada plantel escolar, con el propósito de asesorar, acompañar y
dar seguimiento a las actividades que incidan en la mejora educativa y el logro de los
aprendizajes, dando prioridad a las escuelas focalizadas.
Estas visitas también permiten impulsar y orientar los procesos de seguimiento y evaluación en
cada escuela mediante la identificación de sus fortalezas, oportunidades, debilidades y
amenazas, lo que permite implementar acciones y estrategias innovadoras que mejoren la
calidad educativa de las escuelas de la zona escolar.
Además, cuando se detectan incidencias laborales del personal que trabaja en las escuelas de
la zona escolar o el incumplimiento de la normatividad para la correcta operación del servicio
educativo, se debe integrar y remitir a la autoridad educativa la información correspondiente.
En pocas palabras, la responsabilidad de la supervisión escolar no sólo se limita a vigilar el
cumplimiento de la normatividad; también tiene la obligación de acompañar, orientar y actuar
oportunamente ante las irregularidades que afecten el funcionamiento de las escuelas.
Sin embargo, cuando directivos imparten educación básica con prácticas ilegales como la
disciplina militarizada, violan los derechos del alumnado; y si las autoridades escolares no
actúan oportunamente, la excelencia educativa se queda en el papel.
Por ello, cuando una supervisión escolar, pieza clave de la calidad educativa, cumple solo con
algunas de sus funciones, deja de ser garante de los derechos de niñas, niños y adolescentes,
como el derecho a vivir una vida libre de violencia y el derecho a recibir una educación de
excelencia.
¿Usted qué opina?





