Por Cynthia Gallardo
La Razón
El regreso a clases también se resiente en los negocios tradicionales de Tampico. Las ventas de tortas de la barda han disminuido hasta 40 por ciento en establecimientos del mercado municipal Francisco I. Madero, debido al gasto que las familias realizan en uniformes, útiles escolares y otros compromisos.
José Luis Pérez Rico, propietario de Tortas de la Barda Pepe, negocio con 40 años de historia, señaló que los comerciantes enfrentan una temporada complicada ante la reducción del poder de compra de las familias.
Explicó que los padres de familia actualmente priorizan los gastos relacionados con el regreso a clases, por lo que disminuyen el consumo de alimentos fuera de casa.
“Y ahorita con la entrada a clases de los muchachos, compra de libros, de uniformes, de todo lo que conlleva, las familias están muy gastadas; calculamos hasta 40 por ciento. La gente prefiere gastar ahora sí en sus hijos, en comprar sus uniformes, sus cuadernos y todo lo que lleva a la escuela”.
Pérez Rico indicó que, para atraer clientes, algunos negocios han recurrido a promociones, como el tradicional 2×1, aunque reconoció que esto también representa una reducción en las ganancias.
El comerciante explicó que los precios varían de acuerdo con el establecimiento y los ingredientes, pero para una familia el gasto puede incrementarse considerablemente.
“Este miércoles ponemos un 2×1, sí traemos más gente. Las ganancias también merman. Hay tortas que se venden a 70 pesos y hay tortas que se venden hasta a 35 pesos… aquí en el mercado hay tortas de 20 pesos, de 35, más caras, 45 pesos. A la gente no le alcanza; si te compras una torta y un refresco te gastas 100 pesos y si vienes con tu familia, te gastas en un ratito 400, 500 pesos”.
A la menor demanda se suma el incremento constante en los precios de los insumos, situación que presiona todavía más las ganancias de los comerciantes.
Pérez Rico mencionó entre los productos que han aumentado de precio el aguacate, tomate, carnes frías y lechuga, cuyo costo pasó de 8 a 24 pesos.
Los comerciantes absorben parte de estos incrementos para evitar trasladarlos totalmente al consumidor, aun cuando esto implique obtener menores ganancias en una temporada marcada por los gastos del regreso a clases.





