Golpe a golpe| Juan Sánchez Mendoza
La transformación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) no
es fortuita, porque, desde su asunción a la Rectoría, Dámaso Leonardo
Anaya Alvarado se comprometió a elevar sus estándares académicos,
con sentido humanista y la administración transparente de sus finanzas.
Ofertas que ha cumplido a cabalidad.
Actualmente, está ubicada entre las 40 mejores instituciones (públicas)
del país, según refieren las empresas Ranking Mextudia Nacional,
Ranking UniRank, Clasificación Institucional SCImago, Ranking Mundial
QS y Green Metric México (Sostenibilidad).
Esto por ser una opción de fuerte presencia en la región norte del país;
su aportación a las Ciencias de la Salud; el volumen de sus
investigaciones científicas; y sus destacadas prácticas ambientales y
desarrollo sustentable en sus diversos campus.
En esas mediciones, sin embargo, no se contemplan, aún, otros temas
como 1) la oferta educativa, que ha crecido con nuevas carreras,
maestrías y doctorados; 2) el aumento de su matrícula estudiantil; 3) la
infraestructura que cuenta con nuevos planteles; 4) la capacitación de
los docentes; y 5) el impulso a los estudios en línea, certificados por la
Secretaría de Educación Pública (SEP).
Este día, la UAT reinicia labores administrativas.
Pero también se publicarán los resultados del examen de admisión por
parte del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior –
mejor conocido como Ceneval–, lo que significa una mayor carga de
trabajo para el personal administrativo.
Como sea el interés del rector de elevar la calidad e imagen de la UAT
mediante trabajo fecundo se mantiene firme.
Muestra de ello, es la expansión de su oferta educativa, al proyectar la
creación de más de 20 nuevos programas de licenciatura (en línea)
porque el objetivo es que cada una de las 27 facultades, unidades
académicas y/o escuelas ofrezcan al menos una carrera a distancia.
Al respecto, el rector ha explicado que, este modelo, es una alternativa
clave para ampliar la cobertura y facilita el acceso a la educación
superior a alumnos que por varias razones –distancia, laboral o
familiar– no pueden ir a un campus universitario. Pero, además,
contempla llegar a otros sectores de la población que desean continuar
su formación profesional.
Por cierto, (para el próximo ciclo escolar) fue incorporado un programa
de educación media superior también en línea dirigido a personas
mayores de 18 años, que, incluso ofrece un modelo orientado a una
ruta profesional, pues al concluir el bachillerato los alumnos certificados
pueden inscribirse a una carrera profesional inmediatamente, también
en línea.
La estadística de la demanda y oferta educativa de la UAT registra a la
fecha un crecimiento del 5.5 % en la matrícula del nivel medio superior,
con la incorporación de +/- mil 500 alumnos tras la apertura de dos
planteles: el de Nuevo Laredo y la Prepa en Línea.
Además, en el próximo semestre, abrirá sus puertas, en Tampico, una
nueva escuela: la Prepa-UAT.
Por si fuera poco, la UAT ha vinculado directamente, a sus egresados,
con el mercado de trabajo.
Prueba de ello, es la incorporación de profesionistas a la Secretaría de
Desarrollo Económico y la Suprema Corte de Justicia de la Nación
(SCJN), a través del Órgano de Administración Judicial; para egresados
de Derecho y Contaduría Pública a la Administración Portuaria Integral
(API) de Altamira, mediante convenios para perfiles administrativos; así
como en la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), que ha
abierto puestos laborales a sus egresados.
En el semestre que se avecina, la matrícula de la UAT plantea nuevos
retos operativos.
De ahí que en la máxima casa de estudios se trabaje diariamente en el
mantenimiento y la modernización de sus instalaciones —
implementando la construcción de nuevas aulas e infraestructura
sanitaria para así garantizar la calidad educativa–, porque Dámaso
Anaya Alvarado está consciente del efecto positivo que a los docentes y
alumnos les causa coincidir en áreas y espacios decorosos, bajo un
principio humanista.
Por eso y más, la UAT ha remontado.
Así lo creo, pues no asoman como otrora grupos porriles ni cacicazgos
académicos.
Pero sí, el cierre de filas con un mismo proyecto: La transformación de
la UAT.
Cicuta
La separación de Luis Lauro Reyes Rodríguez –como delegado federal
de Programas para el Bienestar–, era esperada desde hace tiempo,
pues usó el cargo para capitalizarlo políticamente, en beneficio
personal, sin atender a los ciudadanos más vulnerables, según las
múltiples denuncias que a lo largo de meses omitió atender la hoy ex
titular (del ramo), Ariadna Montiel Reyes, quien varias veces rehusó
removerlo del cargo.
La relación entre ambos lleva a suponer que, Luis Lauro, podría estar
en los planes electorales de Ariadna para obtener una candidatura,
aunque su paso por el ayuntamiento de Güémez y la Delegación de
Bienestar haya sido infausto.
Correo: jusam_gg@hotmail.com





