Por Mario Prieto.
Lleva más de dos décadas estudiando a los cocodrilos de la zona sur de Tamaulipas, fue el creador del grupo multidisciplinario S.O.S cocodrilo.
Recuerde que todos, pero todos, tenemos una historia que contar, y esta es la de César Cedillo Leal, el investigador de los ¨juanchos”, es médico veterinario que investiga la vida de los saurios, y precisamente fue en las aulas donde nació su interés por esta especie,
“Nos daban una materia que se llamaba etología, que es el comportamiento animal y a partir de ahí pues nació esta pues quiero decir que pasión, porque la verdad es algo que me apasiona mucho que disfruto, que para mí no es un trabajo, es completamente un área que disfruto demasiado hacerlo” expuso.
Ha tomado capacitaciones Argentina en temas de conservación y de rancho de nidos, de manejo de poblaciones de cocodrilos y hasta ha trabajado con caimanes. En la zona sur de Tamaulipas, la relación entre la población humana y la fauna silvestre ha alcanzado un punto de inflexión histórico.
El cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii), conocido coloquialmente en la región como “Juancho”, se ha convertido en el protagonista de un complejo debate entre el orgullo de la identidad local, el desarrollo turístico y la urgente necesidad de seguridad pública.
“Somos muy pocos veterinarios en México trabajando con en vida libre con o con cocodrilos de vida libre, casi los veterinarios que hay trabajan para granjas productoras, para humas de conservación. Este, pero trabajar en vida libre, yo creo que seremos tres o cuatro y creo que somos muchos” expuso.
Detrás de las postales urbanas y los avistamientos cotidianos, se esconde una realidad científica y social que exige ser abordada con seriedad, datos duros y una visión de largo plazo, el tema de los casos de los “juanchos” de la laguna del Carpintero está registrada en varias revistas científicas que se pueden encontrar en el buscador Google Academic.
La Laguna del Carpintero, un cuerpo de agua de apenas 55 hectáreas de espejo de agua ubicado a unos pasos del centro de Tampico, es el epicentro de esta interacción. Estadísticamente, este vaso lacustre registra el mayor número de interacciones negativas con cocodrilos de pantano en todo el país. Sin embargo, el doctor Cedillo es categórico al señalar que estos reptiles no salen de su hábitat para atacar a las personas.
“Esta especie no sale del hábitat y va por ti, ¿no? Como lo vemos en la televisión. Todas las Todas las interacciones negativas han sido dentro del hábitat de los cocodrilos. Tú y aparte que todo lo que nos ha vendido el cine, la televisión, es el cocodrilo, sale y te corretea, vuela, brinca, te te agarra mordidas, mide 10 m. Y eso no es cierto, ¿no? esa mala imagen del cocodrilo cuesta mucho quitarla o ha costado mucho y nos sigue costando mucho quitarla” mencionó.
Las investigaciones científicas lideradas por Cedillo han revelado hallazgos preocupantes sobre el impacto de la actividad humana en la fauna de la laguna. Un artículo publicado en 2019 documentó la presencia de metales pesados y contaminantes en los huevos de las hembras anidantes, lo que demuestra que estos animales bioacumulan la polución de su entorno.
Un estudio reciente sobre la dieta de los cocodrilos urbanos mediante lavados estomacales detectó una alarmante ingesta de macroplásticos; en un caso particular, se extrajeron del estómago de un ejemplar más de 200 pedazos de basura, incluyendo globos, ligas para el cabello, bolsas y preservativos.
“Por ahí tenemos un artículo en el 2019 del carpintero. Se ha registrado esto en un artículo científico, en una revista indexada, es sobre ahí registramos la contaminación de los huevos de las hembras anidantes, Ahí en el carpintero. Esto quiere decir que la hembra está eliminando cierta parte de esta contaminación por los huevos que está depositando en el medio ambiente” explicó el experto en cocodrilos.
César Cedillo ctualmente realiza una estancia posdoctoral en la Universidad Autónoma de Campeche y colabora a nivel nacional en la coordinación de los grupos SOS Cocodrilo, enfatiza que el *Crocodylus moreletii* es una especie sumamente resiliente que ha logrado adaptarse a las modificaciones y a la fragmentación de su entorno provocadas por el crecimiento de la mancha urbana.
La presencia de los cocodrilos también ha moldeado la economía y la cultura popular de Tampico, disputándole a la jaiba el título de símbolo emblemático de la ciudad. Esta fascinación ha sido capitalizada por el comercio local, que utiliza la imagen del reptil como eslogan para negocios.
El futuro de la convivencia entre los habitantes del sur de Tamaulipas y los cocodrilos dependerá de la capacidad de las autoridades para elevar este tema a una prioridad de la agenda pública, despolitizando los programas de conservación y seguridad.





