Polvo del Camino/Max Ávila
Yo digo y sostengo que quienes se dedican a la política integran la fauna más dañina que
padece el país. Por mencionar algunas de sus “virtudes”, son ladrones, inmorales, corruptos,
mentirosos, traidores, hipócritas, crueles, inhumanos, habladores y demagogos. Lo peor es que
navegan con bandera de inocencia, pudor, nobleza y honradez cuando en la realidad son
exactamente lo contrario. Los mexicas padecemos esta peste desde hace décadas. Y hablo de
todos los partidos.
Habrá excepciones como AMLO o Doña Claudia. De ahí hacia abajo difícil será encontrar a
alguien que imite la convicción transformadora de que servir al pueblo es un privilegio que
además del reconocimiento social solo es merecedor de un salario que garantice digna y
mediana sobrevivencia. En este sentido el columnista opina que los últimos ocho años se ha
predicado en el desierto considerando que funcionarios(as) de todos los niveles practican con
singular cinismo los excesos que prodiga el poder. Por ello son fáciles de identificar en los
restaurants de lujo, a bordo de vehículos de última generación e importación exclusiva,
haciéndose acompañar de guaruras, ayudantes y una que otra secretaria o secretario “que pa’l
caso es igual” como dijo aquel, en turno de sus preferencias sentimentales.
También son localizables en tiendas extranjeras, cuyas puertas son cerradas para el libre
disfrute de esta distinguida clientela que nada envidia a los multimillonarios del petróleo que
desfilan por revistas internacionales luciendo su capacidad adquisitiva en el ambiente de
glamour solo concebible en “la clase aparte” de la frivolidad. ¡Hasta a Fernández Noroña le
encanta la buena vida con cargo al erario!.
El asunto es que los políticos de México no cambian. Día tras día son exhibidos(as) sin que
pase nada. Lo lamentable es que por lo general los derroches son pecados menores, incluso
para la Jefa de Jefas quien se concreta a invitar a realizar un examen de conciencia, pero nada
de investigar o cuando menos suspender al señalado(a), hasta aclarar las denuncias. Episodios
transcurren como el de Layda Sansores, la gobernadora de Campeche quien se la pasa
viajando por Europa, ahora sabemos que Josefina Rodríguez Zamora, la secretaria de Turismo
también lo hace luciendo joyas valuadas en millones de pesos, con el agregado de hacerlo al
lado de su novio. (Pa’ todo da el presupuesto). Recordéis que la dama tlaxcalteca de 37 años,
guapa, además, es presentada en “las mañaneras” con frecuencia, como prototipo de humildad
y modestia.
Y deje que uno de los hechos más criticados fue el arribo de los convocados(as) al segundo
informe de Claudia que como sabéis, se llevó a cabo el primero de septiembre en Palacio
Nacional. Pues bien, por ahí arribaron al evento en camionetas “machuchonas” dejando
boquiabiertos a periodistas y público en general que impresionado observaba a los nuevos
virreyes y virreinas en pleno uso del privilegio de mandar. Recordéis que en su discurso La Jefa
insistió en la humidad que deben guardar los y las que gobiernan mientras risitas burlonas se
dispersaban entre la extravagante asistencia. AMLO siempre utilizó y creo que lo sigue
haciendo en Palenque, el carrito VW de viejo modelo que se hizo célebre cuando ahí metió al
larguirucho Felipe Sexto de España quien visitó México cuando las relaciones eran aceptables.
Pero vea que el Poder Judicial cuyos miembros engañaron al decir que seguirían el ejemplo de
Juárez, también traen lo suyo. Eso de revivir el seguro de gastos médicos mayores cancelado
por oneroso precisamente al inicio de esta administración. Ahora resulta que deben ser
atendidos con calidad de primer mundo. ¡IMSS e ISSSTE, que se vayan a la shingada!, pa’ eso
son los y las que imparten justicia. Hasta ha de creer.
Como los anteriores existen infinidad de casos fácilmente comprobables por el ciudadano de a
pie que impotente pasa a aceptar que, si bien la república avanza en algunos aspectos, en
otros aparece estancada o peor. También es testigo de la riqueza acumulada “explicablemente”,
debido al desempeño de cargos en los que, los y las titulares pueden encajar las uñas
alegremente mientras se carcajean de la sugerencia de humildad de parte del ejecutivo federal.
¡Chingao!, luego no quieren que uno se encabrone.
SUCEDE QUE
Los políticos son tan despreciables que ni en el infierno los quieren.
Y hasta la próxima





