Por Cynthia Gallardo
La Razón
Ha construido inmuebles durante 30 años y, durante septiembre, cambia las herramientas por banderas, rehiletes y trompetas para ganarse la vida mientras presume con orgullo los colores de México.
Desde hace 23 años, Magdaleno Duque Pecina se dedica a la venta de artículos alusivos a las Fiestas Patrias. Desde 2003, cada temporada de septiembre busca un espacio en el centro de Tampico para ofrecer productos que, asegura, además de representar una oportunidad para llevar sustento a su familia, le permiten expresar su cariño por México.
“Me gustan los colores patrios de mi bandera y vi que era una forma de ganarse la vida. Surgió esa inquietud, fui al Ayuntamiento, solicité mi permiso y me lo dieron. Juntar recursos en el año, en agosto viajar a la Ciudad de México y comprar los artículos que se venden”.
Magdaleno es trabajador de la construcción y continúa perteneciendo al Sindicato Único de Albañiles Región 4.
De su esfuerzo dependen tres hijos y cuatro nietos, por quienes año con año emprende esta actividad que se ha convertido en una tradición familiar.
“Yo soy del Sindicato Único de Albañiles Región 4, le mando un saludo a mis compañeros. Me dedico mejor a esto, sigo perteneciendo al sindicato, tengo como 30 años; uno ingresa de 18, 20 años”.
Vecino de la colonia Jardines de Champayán, en la zona norte, todos los días se traslada hasta el centro de Tampico para instalar su puesto. No siempre ha sido sencillo: el calor, el sol y las lluvias forman parte de los obstáculos que debe enfrentar para proteger su mercancía y mantener vigente una tradición que comenzó hace más de dos décadas.
“En estos meses siempre llueve, nos han agarrado fuertes aguaceros, luego los solazos y ahí estamos. Nos gusta hacer lo que hacemos con mucho entusiasmo”.
Este año se encuentra en el cruce de las calles Emilio Carranza y Cristóbal Colón, donde desde temprano comienza a acomodar las banderas y los artículos que llenan de verde, blanco y rojo su pequeño espacio.
Las banderas de distintos tamaños son las más solicitadas, pero también ofrece playeras con cuatro modelos diferentes a 130 pesos, rehiletes de entre 25 y 80 pesos, además de moños, pulseras, trompetas, aretes y adornos para escuelas.
Su jornada comienza a las siete de la mañana y concluye alrededor de las seis de la tarde. Así transcurren sus días durante esta temporada: entre compradores, lluvia, sol y los colores de la bandera que, dice, fueron el motivo que hace 23 años lo llevó a cambiar por unos días el oficio de albañil por el de vendedor de artículos patrios.
Y mientras septiembre avanza, Magdaleno permanece ahí, con la mercancía a la vista y el entusiasmo intacto, porque para él vender una bandera no sólo representa un ingreso: también es una manera sencilla de mantener vivo el orgullo por México.





