Por Raúl López García
La Razón
Agresiones físicas entre estudiantes, celulares que registran los hechos y videos que terminan en redes sociales forman parte de una problemática que la DGETI enfrenta en sus planteles de Tamaulipas, donde hasta ahora ninguno de los alumnos involucrados ha sido expulsado.
El comisionado responsable de la DGETI en Tamaulipas, Olegario Muñiz Cura, reconoció que durante el último año se registraron alrededor de cuatro casos de violencia entre estudiantes, aunque aseguró que se trata de hechos aislados y que han sido atendidos mediante los protocolos establecidos.
“Son casos muy aislados, no podríamos hablar de que en todos los planteles se da. Esto es una situación que el año pasado tuvimos alrededor de cuatro casos que se manifestaron”, explicó.
La autoridad educativa no contempla la expulsión como respuesta automática ante estos hechos. Muñiz Cura señaló que los estudiantes tienen derechos y que solamente ante una situación de mayor gravedad podría determinarse su retiro, decisión que corresponde a un Consejo Técnico Consultivo Institucional.
“Nosotros no podemos retirarlos a menos de que sea una situación de grado mayor”, afirmó el funcionario, al señalar que dicho consejo está integrado por padres de familia, maestros, directivos y alumnos.
Tras una pelea, los estudiantes reciben seguimiento por parte de orientadores vocacionales y prefectos, mientras que la institución establece contacto con el DIF para ofrecer atención psicológica a los jóvenes y sus familias. El proceso incluye también la participación de padres de familia, personal de orientación educativa y especialistas.
“Ninguno ha sido expulsado”, confirmó Muñiz Cura. Añadió que las sanciones no necesariamente implican retirar al alumno de la escuela, sino someterlo a un proceso de seguimiento hasta que los especialistas determinen que está en condiciones de reincorporarse plenamente a la comunidad escolar.
El problema se complica cuando otros estudiantes graban las agresiones y, en algunos casos, alientan a los participantes a continuar con los golpes. El funcionario reconoció que, en el caso más reciente, hubo alumnos alrededor de la pelea que registraron las imágenes y provocaron a las jóvenes involucradas.
A esto se suma la dificultad para regular el uso de teléfonos celulares dentro de los planteles. Muñiz Cura admitió que todavía no cuentan con lineamientos específicos que permitan establecer nuevas restricciones, por lo que controlar la grabación y posterior difusión de estos hechos en redes sociales resulta complicado.
“No estamos atados de manos”, sostuvo el comisionado, quien aseguró que los planteles mantienen vigilancia y seguimiento permanentes. Sin embargo, reconoció que, una vez que las imágenes son grabadas y difundidas en redes sociales, la comunidad escolar enfrenta un problema que va más allá de las aulas.





