Por Mario Prieto
EXPRESO LA RAZÓN
Era su primer día de trabajo en Chedraui Selecto de
Tampico, Gonzalo y sus compañeros subieron al
techo, sin contar con ningún tipo de equipo de
protección personal, han pasado más de 30 días del
accidente y después de que lo abandonaron en un
hospital privado, nunca llegó la ayuda.
Mientras realizaba sus tareas y transportaba
material junto a otro compañero, una fuerte ráfaga
de viento los sorprendió en las alturas, perdió el
equilibrio de manera instantánea y cayó a 15 metros
de altura, y estos han sido los peores días de su
vida, por que lo abandonaron a su suerte, pero pese
a esto no deja de darle gracias a Dios por haberlo
salvado.
.“Yo nada más recuerdo que iba cayendo, iba
cayendo en el aire todo fue muy rápido, todo fue…
fue no sé qué pasó, pero yo ya estaba en el aire
cayendo” expresó al ser entrevistado para el
Podcast : De Aquí Somos de La Razón.
Mientras Gonzalo caía a 15 metros de altura, su
instinto de supervivencia fue lo único que guio sus
movimientos en el aire y se aferró
desesperadamente a algo para frenar el impacto,
hasta que finalmente terminó en el suelo, todo
golpeado.
“Yo me acordé de Dios en el instante que yo estaba
en el suelo y desde ahí Dios no no me abandonó ni
ni dejó que me durmiera, no siempre me mantuvo
despierto” recuerda Gonzalo Medina.
A pesar de la gravedad de la caída, Gonzalo no
perdió el conocimiento en ningún momento. Al verse
en el piso y notar que seguía con vida, su primera
reacción no fue de pánico, sino de profunda gratitud
espiritual.
“Entonces, lo primero que hago es darle gracias a
Dios por que me dejó vivir. Le di gracias a Dios. O
sea, tú estabas consciente. Todo momento yo
estuve consciente”, dijo.
.Con total lucidez, Gonzalo evaluó su estado físico:
improvisó un tapón para contener la sangre que
brotaba de su cabeza y se palpó el cuerpo
buscando fracturas expuestas. Mientras esperaba la
ambulancia, mantuvo una certeza absoluta de que
lograría sobrevivir.
“Yo me sentía con esa seguridad de que no me iba
a morir porque yo sentía Dios conmigo” relató entre
lágrimas al recordar aquellos momentos donde su
vida estuvo en peligro de morir.
En medio de la emergencia, Gonzalo tuvo la
fortaleza de pedir un teléfono para comunicarse con
su esposa Anahí. Con voz calmada, intentó
tranquilizarla asegurándole que estaría bien, antes
de ser trasladado al hospital.
El traslado médico, sin embargo, estuvo marcado
por la incertidumbre y el abandono, ya que los
encargados de la obra dieron la orden de dejarlo
solo en el nosocomio para deslindarse de
responsabilidades. Fue en el hospital donde el dolor
físico real comenzó a manifestarse con crudeza.
.“Cada vez que me llevaban a hacer las radiografías
sentía que mi cuerpo estaba partido en pedazos.
Cada vez que me movían a una a otra camilla, todo
mi cuerpo roto” dijo.
Ante el abandono de la empresa que operaba parte
de la construcción de los trabajos de Chedraui
Selecto de Tampico, para cubrir los altos costos de
una cirugía en la clínica privada, su familia no tuvo
otro remedio que trasladarlo al Hospital Dr. Carlos
Canseco. Allí pasó 15 días internado, enfrentando
un diagnóstico inicial complejo que incluía
sospechas de daños renales y múltiples fracturas.
Finalmente, los médicos determinaron que la lesión
principal era una doble fractura en la pelvis. Debido
a que los huesos quedaron alineados de manera
natural, no requirió intervención quirúrgica,
indicándosele reposo absoluto y rehabilitación.
Para Gonzalo, este doloroso episodio no representa
una desgracia, sino una transformación espiritual y
una confirmación del propósito que Dios tiene para
su existencia junto a su familia.
.“Esto yo no lo veo como como algo malo en mi
vida, al contrario, lo veo como bendición de parte de
Dios. Esto es una bendición muy grande para mí y
para mi familia” mencionó con mucha fé en Dios.
Hoy, de regreso en su hogar en Anáhuac, Gonzalo
avanza en su recuperación rodeado del amor de
sus hijos y el apoyo incondicional de su esposa.
Con la mirada puesta en el futuro, su único deseo
es volver a caminar para seguir luchando por la vida
para poder sacar a su familia adelante.





