Golpe a golpe/Juan Sánchez Mendoza
En la víspera, Movimiento Regeneración Nacional (morena) publicó la
convocatoria del proceso para elegir coordinadores municipales de
defensa de la transformación y la soberanía nacional, aunque (en el
fondo) se trata de las candidaturas a más de dos mil alcaldías.
Aquí lo concerniente es preguntar si el membrete guinda repetiría las
fallas que tuvo durante la selección de sus coordinadores estatales en
17 entidades, motivando la sospecha de que se trató de una farsa
montada entre los gobernadores, jerarcas partidistas y tribus, para
repartirse esas posiciones.
Esto, porque las mentadas encuestas levantadas no se exhibieron en
tiempo y forma.
Sobre este proceso, se estima que habría cerca de 20 mil aspirantes a
registrarse entre hoy y el próximo día 18, cuando se cierra el plazo.
Otro aspecto a contemplar es el proselitismo que harían todos y cada
uno de los aspirantes, burlándose de la ley electoral que prohíbe actos
anticipados de campaña.
El alboroto se da en todo el país. Y en el caso de Tamaulipas, lo
observamos más de cerca porque aquí vivimos. Y nos damos cuenta
de que hay municipios con más de una docena de aspirantes a la
candidatura local por parte de morena. Y en los que menos
pretendientes aparecen, suman más de seis por demarcación.
De ahí que se espere fuerte golpeteo a través de las redes sociales,
que es el ‘fuego amigo’ promovido por los mismos aspirantes, aunque a
trasmano.
¿Será capaz la dirigente estatal de morena de meter orden? ¿O dejará
hacer y pasar?
La maquinaria electoral está en movimiento y, con ella, las ambiciones
de quienes aspiran a gobernar sus municipios. Sin embargo, más allá
del entusiasmo de los pretendientes hay otras preguntas que también
merecen respuesta: ¿será un proceso abierto, transparente y
democrático, o volverán a imponerse los acuerdos cupulares y las
negociaciones entre los grupos de interés?
La interrogante no es gratuita.
Como sea, hay que analizar la convocatoria y las reglas de este juego.
Y es que, desde la publicación del documento, algunos aspirantes que
ocupan cargos administrativos en los tres niveles de gobierno
empezaron a solicitar licencia, mientras que diputados federales,
legisladores locales y presidentes municipales en funciones podrán, de
acuerdo con las reglas, mantenerse en sus puestos durante el proceso.
Aquí aparece una cuestión que no debe pasar inadvertida: la equidad
entre quienes participan, porque no es lo mismo competir desde fuera
de una estructura gubernamental que hacerlo desde una posición
pública, con presencia institucional, exposición permanente y relaciones
políticas construidas desde el ejercicio del cargo
Aunque permanecer en funciones no representa, por sí mismo, una
infracción, sí obliga a establecer límites claros para evitar que los
recursos públicos, la investidura o las responsabilidades oficiales se
conviertan en ventajas dentro de una contienda partidista.
La separación entre el ejercicio del gobierno y la promoción de
aspiraciones personales debe ser verificable, no solamente declarativa.
De lo contrario, la convocatoria corre el riesgo de convertirse en una
competencia donde las condiciones de salida no sean iguales para
todos.
Pero ese no es el único asunto pendiente. También lo es éste:
Cuando un partido presume que sus candidaturas se definirán
mediante ejercicios demoscópicos, lo menos que puede exigírsele es
que explique quién levantará las encuestas, cuándo se realizarán, qué
metodología utilizarán y cuál será el universo a consultarse.
Sobre todo, ahora que la disputa llega a los municipios, hay
oportunidad de corregir las deficiencias del proceso anterior.
Si morena insiste en mantener bajo reserva los procedimientos, los
criterios de selección y los resultados que justifican sus
determinaciones, alimentará las mismas dudas que acompañaron la
etapa estatal.
Y eso tiene consecuencias.
Como sea, en Tamaulipas, se percibe fiebre partidista.
Pero el fenómeno no sorprende, pues cuando un partido concentra
posibilidades de participación electoral, se convierte también en un
espacio de disputa entre políticos con trayectorias, intereses y
proyectos diferentes.
Lo que debe preocupar es la manera en que se procesarán esas
diferencias, porque una cosa es competir y otra muy distinta convertir la
contienda en una guerra de descalificaciones, como se ha hecho en las
últimas contiendas.
Las redes sociales serán, previsiblemente, uno de los principales
escenarios de esa confrontación. Ahí pueden aparecer señalamientos
sobre trayectorias, decisiones administrativas, compromisos
incumplidos y antecedentes de los aspirantes. Algunos podrían estar
sustentados en documentos y hechos verificables; otros, en cambio,
podrían formar parte de campañas de desprestigio promovidas por
adversarios internos que prefieren ocultar la mano mientras multiplican
los ataques.
Ese es el llamado fuego amigo: la confrontación entre quienes
comparten las mismas siglas, pero se disputan una posición que
consideran indispensable para sus proyectos personales.
Correo: jusam_gg@hotmail.com





