HORA DE CIERRE
POR PEDRO ALFONSO GARCÍA RODRÍGUEZ
Tres sucesos distintos, pero con el mismo objetivo.
Las constantes visitas presidenciales a distintos estados del país, como Tamaulipas, para interactuar con la cúpula morenista, con la burocracia estatal y con los beneficiarios de los programas sociales federales.
La presencia del gobernador Américo Villarreal en la mayoría de los informes de los ejecutivos municipales del estado, probablemente en uno de los recorridos más amplios realizados por un mandatario en la historia reciente del estado.
Y recientemente la reaparición del expresidente Andrés Manuel López Obrador para presentar su nuevo libro “Pueblo” y refrescar la memoria sobre el verdadero propósito de la cuarta transformación.
Y en medio de la tormenta política que atraviesa el país y las constantes fricciones bilaterales con el gobierno estadounidense, debería ser la prioridad.
Previo a la conmemoración del cuarto año de gobierno y el inicio del ocaso sexenal, el gobernador Américo Villarreal llamó a su gabinete para atender las necesidades de todos los municipios del estado, incluidos los más remotos, para escuchar de viva voz las exigencias de la población. Y ese es el principal meollo del asunto.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en su reciente conferencia matutina, al dar su opinión sobre el video del expresidente, resaltó como punto de acuerdo el respaldo popular con el que aún cuenta y como el valor más grande de su gobierno, y, en efecto, su mayor preocupación…
AMLO elogió el incremento de los apoyos de Bienestar implementados por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población.
Pero en cuestión de gobernabilidad es necesaria la inclusión de todos los involucrados en el aparato de gobierno, y esa tal vez es la principal deficiencia de gran parte de los funcionarios públicos de la 4T tamaulipeca.
La poca interacción con las comunidades del estado sin un trabajo remoto efectivo como el llevado a cabo por las superdelegaciones del Bienestar en la fase inicial de AMLO en el estado.
Aun sin poseer el suficiente territorio para una verdadera operación política, el oportuno aterrizaje de los programas sociales con infraestructura en cada rincón del estado fue la puerta de entrada para una atención directa y sin intermediarios con la población.
El respaldo a los colores de Morena y a la 4T era inmediato por la drástica mejora en los niveles de vida en la población joven y en los adultos mayores.
Y los avances en la erradicación de la pobreza extrema. Un padrón de beneficiarios para transformar millones de vidas, pero al final un instrumento político.
Y su nivel de efectividad iba de la mano de buenas prácticas, sin omisiones. Un capital político que requiere de buenas prácticas, que se omitieran como sucedió en la etapa final del priismo.
Y para los morenistas que incursionaron inicialmente en el estado, era el arma predilecta para la operación electoral.
El trato directo con el padrón de beneficiarios y el esquema de servidores de la nación no sólo garantizaban una oportuna y eficiente atención a la ciudadanía, sino que también permitían censar las principales necesidades de cada comunidad.
Y aun en el presente se mantiene como la principal fuerza de Morena a pesar del humo que venden grupos políticos aledaños a la antigua élite priista, principalmente en un estado como Tamaulipas.
Como el embrollo en el que se ha metido Morena con el Partido Verde en distintos puntos del país (y del estado) o el humo que venden figuras panistas engrandecidas por el oportunismo de algunos morenistas.
Las constantes tensiones previas y posteriores a la llegada de Morena al poder en Tamaulipas con el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca impidieron la operación política directa de los grupos morenistas por los constantes conflictos que terminaron en persecuciones.
Y que después los capitalizarían los grupos regionales para imponer sus estructuras de poder propias, ajenas incluso en la operación real del aparato de Bienestar con la población.
Sobre todo, en el proceso de recuperación de la gobernabilidad en el estado que culminó el año pasado. Desde entonces, y por las pugnas que imperaron desde Palacio Nacional con el obradorismo, los reacomodos terminaron en un área de oportunidad más por explotar.
Con Cabeza de Vaca por la persecución, en las etapas posteriores por la resistencia de los grupos políticos locales.
Y tras la recuperación del aparato de justicia en 2025 surgió un nuevo problema: la poca o nula atención directa a la población por parte de los servidores públicos en los tres niveles de gobierno.
Similar a la etapa en la que se exhibieron los excesos de algunas figuras del obradorismo.
Con el agregado de la presión del gobierno estadounidense y el llamado o posible llamado a funcionarios públicos morenistas.
Y la respuesta inmediata desde Morena en la defensa de la soberanía nacional, aunque existieran señalamientos contundentes en contra de dichos funcionarios.
Si la defensa de la soberanía era para proteger a funcionarios morenistas, de inicio fracasaría; lo que sí es una causa por defender es la atención del aparato de Bienestar a la población.
Y la presencia del gobierno en todos sus niveles con la población.
Para la presidenta, continuar con los recorridos que inicialmente realizó AMLO como presidente por todo el país; en el caso del gobernador Américo Villarreal, su presencia y la de su gabinete en los informes municipales.
Lo más necesario debería ser ahora que todas esas medidas se tradujeran en una mayor interacción con cada comunidad del estado y la presencia de las autoridades del estado en la supervisión de cada rincón del estado.
Sobre todo, en las comunidades en ciudades y zonas rurales donde es evidente la falta de servicios públicos y de una infraestructura eficiente.
Los problemas de seguridad que afectan a los sectores populares y que las autoridades omiten de origen, sobre todo en la procuración de justicia.
Y la interacción de la autoridad con la población para que el programa de bienestar vaya de la mano con una mejoría en los niveles de vida de cada comunidad.
Y detectar los focos rojos sobre las necesidades que se deben atender.
Que suelen ser el área de oportunidad predilecta para grupos políticos que intentan comprar con dádivas sus simpatías.
Y sobre todo, para delimitar los alcances de los grupos políticos que intentan llenar los espacios vacíos que se llenan con la oportuna presencia de las autoridades.
@pedroalfonso88





