Por Staff
La Razón
Paredes dañadas, puertas arrancadas y lanzadas contra los muros, estructuras quemadas y una vaca gravemente herida por el fuego. Entre los restos de lo que durante décadas fue construyendo con esfuerzo, el profesor Pablo Torres Maldonado contempla hoy la magnitud de una tragedia que, por cuestión de minutos, no terminó también con vidas humanas.
La explosión de una pipa de gas, ocurrida alrededor de las 6:30 de la tarde del viernes sobre la carretera Victoria-Zaragoza, destruyó prácticamente todo el patrimonio que asegura haber levantado durante 45 años de trabajo.
“Me destruyó todo lo que habíamos hecho durante 45 años”, expresó.
Ahí no solamente estaba parte del patrimonio de su familia. Torres Maldonado tenía el proyecto de construir un desayunador y un pequeño hotel para atender a viajeros que diariamente circulan por esta carretera.
La fuerza de la explosión, relató, alcanzó aproximadamente 300 metros a la redonda. Una vaca que permanecía dentro de un corral sufrió severas quemaduras y, aunque un día después todavía podía caminar, su estado comenzó a deteriorarse.
Pero entre tanta destrucción hay algo que la familia considera invaluable: ellos están vivos.
Apenas entre 10 y 20 minutos antes de la explosión, Pablo Torres, su esposa y otros integrantes de su familia habían abandonado el lugar.
De haberse quedado unos minutos más, la historia podría haber sido otra.
Ahora, frente a los restos de cuatro décadas y media de esfuerzo, el afectado pide que se investiguen los hechos y que la empresa responsable de la pipa responda por los daños ocasionados.
🙏 “Gracias a Dios, nosotros estamos bien”, dijo.
Lo material podrá cuantificarse. Los 45 años de esfuerzo detrás de ese patrimonio y lo cerca que estuvo una familia de encontrarse en el lugar al momento de la explosión cuentan otra dimensión de esta tragedia.





