Polvo del Camino/Max Ávila
El nuevo proceso electoral está en marcha. Sea que los partidos andan en desesperada
búsqueda de clientela para seguir disfrutando las mieles del presupuesto oficial. Desde luego la
pugna se localiza entre Morena y el PAN algunos de cuyos integrantes en los últimos tiempos
han protagonizado episodios que van del escándalo a la vileza de la condición humana que los
hacen ver como lo que son: máquinas de poder que utilizan a la ciudadanía para colmar
ambiciones personales o de grupo, sean de cualquier tendencia.
En ciertas entidades la disputa es más notoria, Tamaulipas es buen ejemplo. Aquí el panismo
está de regreso y con más brío. Digamos que nunca se fue debido a la presencia virtual pero
efectiva de Cabeza de Vaca que ahora sabemos, sigue siendo referencia de los nostálgicos que
no pierden la esperanza de recobrar lo que suponen, solo fue préstamo circunstancial. La visita
reciente del dirigente nacional Jorge Romero Herrera recicla el entusiasmo actuante. Es
digamos, el llamado a reforzar el combate, recargar las armas sobre la marcha y avanzar
acariciando el triunfo aprovechando que los adversarios permanecen perdidos en el laberinto
de disputas que debilitan, confrontan y dividen.
El PAN, señoras, señores, no descansa. Ya “destapó” a “El Truko” Verástegui como candidato a
la gubernatura, también al resto de sus competidores(as) del próximo año sin alterar la unidad.
En este sentido ni como negar que toma ventaja que podría ser definitiva. A los azules los
anima el sabor de la revancha convertida en venganza concisa, maciza y precisa, considerando
el tipo de consecuencias que arrojaría. Saben que en política victorias y derrotas son parte de
un juego donde el más atrevido tiene mayores posibilidades de salir adelante. Ahora mismo
apuestan el resto con la convicción de que en Morena hay, además de pleitos y desencuentros,
liderazgos débiles y francamente divorciados de las prioridades de la 4T.
En Tamaulipas el activismo de Morena permanece inédito y por lo mismo ajeno a las causas
populares cuando debiera ser promotor de su propio destino. Hay muchas oportunidades de
abanderar a la mayoría de a pie, sea la que batalla con los servicios elementales del buen vivir
y sin embargo la organización y sus actores favoritos, prefieren mantenerse en la comodidad
del triunfalismo y los excesos provocando al final de cuentas hartazgo colectivo. Es justo aquí
donde encuentra lugar el panismo.
“Golpe que no tumba fortalece”, dice el refrán. Y por estos andurriales el PAN está vivo y con la
actual generación dispuesta a cobrar las ofensas del pasado. Por lo observado hay energía y
actitud y no es que despierte, sino que vela armas permanentemente. La tormenta ya pasó, el
adversario mostró cartas que no fueron suficientes para declararlo difunto, por lo tanto, sale a
campo abierto animado y apoyado desde el centro para acometer la cruzada que podría
empoderarlo de nuevo.
Está claro que Morena ha cometido errores lamentables. No todos los electos (as) responden
con la urgencia de las exigencias sociales, hecho que podría costar votos y en algunos casos
definitivos para perder valiosos espacios como antesala de probable derrota en el 28. En ello
también cuenta la falta de confianza, las dudas y sospechas multiplicadas ante la manifiesta
soberbia de quienes confunden la obligación de servir con el privilegio de servirse a la sombra
de las instituciones. Estos (as) son los (as) que más daño causan al proyecto transformador
que sigue estacionado en la retórica y escasa esperanza de aterrizar en la realidad.
Usted dirá que en los procesos electorales que se avecinan en el estado seguramente influirá la
autoridad moral de Doña Claudia y por supuesto la de AMLO y tiene razón, pero no olvidéis que
ella está sumergida en la problemática nacional que le roba hasta el sueño, y él en la selva
chiapaneca, ajeno, al menos teóricamente, a lo que sucede en el resto de la república. Por lo
tanto, el morenismo tamaulipeco deberá combatir con sus propias fuerzas o con sus propias
uñas que no es lo mismo, pero es igual. “Ahí está el detalle”, como diría Cantinflas.
SUCEDE QUE
El PAN confía en ver pasar el cadáver de su adversario. Y es que Morena huele a panteón y no
debido a la cercanía del Día de Muertos, sino por tantos pleitos producto de la rebatinga por las
candidaturas a cargos de elección.
Y hasta la próxima.





