ARCA DE NOÉ/Pedro Alfonso García
Arrumbados durante las temporadas de inmovilidad política, inoperantes y confinados en sus enormes edificios que también permanecen en el abandono, los partidos políticos intentan echar a andar su oxidada maquinaria, y ahora se ven invadidos por personajes que aparecieron de repente con la ansiedad de instalarse bajo las candilejas, con un discurso de salvadores de su ciudad o de Tamaulipas.
Por lo pronto empezó el ruido y, la semana pasada, en Victoria y Tampico, con el orgullo esponjado, la “militancia” panista aprobó la designación de sus aspirantes a coordinadores de los defensores de la patria, la libertad y la familia —vaya mamonería—, y recibieron la visita de su dirigente nacional, Jorge Romero, con su liderazgo de utilería y una estridencia verbal saturada de frases y lugares comunes.
En la capital del Estado se presentaron en ruidoso evento a Jorge “Tico” García, Lidia Madero y Juanjo Salazar para competir por la presidencia municipal y las diputaciones locales, arropados todos con el “liderazgo” de César Verástegui (a) “El Truko”. El suceso tiene otras pretensiones: con esos rostros en la foto, el panismo —que conserva su condición de segunda fuerza política— dará la batalla en el 2027 para después ir por el 2028 con el Truko o Chucho Nader, quienes desde ahora se ven como los futuros inquilinos del Palacio de Gobierno.
Después de la fiesta en Ciudad Victoria, que por su aparatosa organización nos recordó los tiempos felices del priismo dominante —ya en su ciclo de decadencia—, Romero y la cúpula azul tamaulipeca se trasladaron a Tampico, al salón de fiestas de un hotel propiedad de un antes todopoderoso magnate petrolero. Ahí se hizo oficial la designación de Chucho Nader como coordinador de la defensa… de todo lo que ya dijimos.
En ese acto, la “espontaneidad” de las masas que solitas y por su cuenta alquilaron autobuses para desplazarse hasta el cruce de la avenida Hidalgo con la avenida Valles debió sorprender a Romero, quien ya enfrentó duros cuestionamientos, inducidos, contra su futuro candidato a alcalde en Tampico; fue la primera señal de que se viene una campaña lodosa, ríspida, incómoda, donde se valdrá de todo para desgastar al adversario.
Lo más emocionante y casi conmovedor ocurrió en la rueda de prensa que ofreció en Victoria, donde Romero hizo una apasionada defensa de su mecenas, el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca. Rayó su rollo casi en el intento de canonizar al reynosense, prófugo ahora en Estados Unidos:
—Si Cabeza pudiera estar aquí… sería candidato, que nadie lo dude, sería un honor—, dijo con voz entrecortada y una mirada de doliente.
El rostro de sus compañeros de presidium endureció el gesto, aunque a algunos se les empañaron los ojos por la nostalgia.
Más tarde, tras el show panista en el puerto, el hermano del exgobernador, desesperado, intentaba trepar al presidium; tuvo que gritar y forcejear con los custodios del acceso mientras sus excuates que presidían la reunión hacían gestos de enojo y fastidio. Finalmente, con el rostro desencajado, Ismael Cabeza de Vaca, Mayelo para sus cuates, tomó su lugar, en la orillita para colarse en las fotos.
El panismo ya tiene candidatos en Victoria, Tampico y otros ocho municipios. En Nuevo Laredo, que es la plaza más importante, no se ha decidido aún si optarán por la temperamental Yahleel Abdala, impulsada por el Truko Verástegui y por un poderoso “grupo empresarial”, aunque se sabe que Francisco y su hermano impulsan a Imelda Sanmiguel, lo cual, si lo logran, para los morenistas neolaredenses sería un motivo de agradecimiento con el exgobernador.
No es cualquier cosa lo que se proponen los panistas: juntos, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y Tampico concentran 876,035 electores, casi el 30% del padrón de Tamaulipas. Su importancia radica en que agrupan la principal aduana de comercio internacional del norte, la capital política y sede del poder institucional, y el motor financiero y portuario del sur conurbado, los tres centros urbanos más disputados y decisivos para definir la correlación de fuerzas políticas en las próximas elecciones.
Otros puntos estratégicos como Reynosa, Matamoros, Madero, Altamira y Mante, todavía en la indefinición, parecen no despertar el mismo interés: los propios panistas dan por perdidas estas plazas, y lo previsible es que ahí postulen perfiles con escasas posibilidades, si se revisa la tendencia de los procesos previos, que dejaron en manos de Morena un control abrumador.
Y mientras todo esto ocurría, seguramente, desde algún lugar de Texas, un personaje siguió la transmisión en vivo de la página oficial del PAN Tamaulipas pegado a su tableta o a su celular, y entre sus emociones debieron mezclarse la nostalgia de los días de poder que se fueron y el enojo porque sus excompañeros de ruta, hoy examigos, dejaron constancia de que lo quieren lejos, con el desaire a su hermano Mayelo como prueba. Aun así, las palabras de su cuate Jorge le alcanzaron para tomar aire e inflar el pecho, aunque fuera a la distancia.





