POR STAFF
EXPRESO-LA RAZÓN
La violencia e inseguridad que azotaban a Tamaulipas desde los 90 urgieron a que, en 2020, el Gobierno del Estado combatiera a los grupos delincuenciales con una estrategia firme, enérgica y que diera respuesta, con acciones contundentes, a una sociedad lastimada durante décadas en su patrimonio, su tranquilidad y sus vidas.
El 7 de agosto de 2020, el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca presentó y echó a andar su apuesta contra ese cáncer: el Grupo de Operaciones Especiales, los GOPES.
El grupo de élite de la Policía Estatal (hoy Guardia Estatal) nacía con el beneficio de la duda, pero más temprano que tarde lo malgastó.
Algunos de sus elementos participaron en actos delictivos que tenían que combatir, como asesinatos de migrantes, desapariciones de personas, saqueos a viviendas y secuestros.
La corporación también se prestó al uso político, entre otros.
“A los delincuentes les decimos que en Tamaulipas violar la ley y atentar contra la paz de nuestro Estado, poniendo en riesgo la seguridad de nuestra gente, tendrá una respuesta inmediata y enérgica del Estado”, les advirtió el entonces gobernador panista.
Y el comandante Félix Arturo Rodríguez Rodríguez explicó lo que era su GOPES:
“Somos un grupo de reacción y atención, no de patrullaje. Atendemos cualquier delito de alto impacto, es estratégicamente distribuido para movernos en todo el Estado, delitos tales como el secuestro, el crimen organizado que es muy importante combatirlo y el tema de droga y todo esos delitos que nos afectan”.
La división estrella, integrada por 150 elementos, recibió para su desempeño equipo de lo mejor:
Tres helicópteros Robinson 66 Police de turbina, con capacidad de vuelo de día y de noche y equipados con cámaras térmicas.
Drones que se elevan a 3 mil pies de altura por hasta 6 horas, capaces de identificar objetivos y seguirlos.
Perros entrenados en detección de drogas, armas, papel moneda y explosivos; los canes también eran expertos en rastreo, guardia y protección de personas y objetos.
Y 25 vehículos blindados, entre lo más destacado, precisó Cabeza de Vaca en su Sexto Informe de Gobierno, en marzo de 2022.
El GOPES operaba con 4 unidades de 25 elementos cada una; otra extra y “el personal que está de banco, la Unidad de Operaciones Aéreas y la de Inteligencia”, explicó Rodríguez Rodríguez.
Sus elementos fueron seleccionados y certificados después de aprobar los exámenes de control de confianza.
Antes de entrar en acción, el grupo fue capacitado primero por la Marina mexicana y también recibió entrenamiento especializado en Estados Unidos.
El funcionario agregó que sus bases estaban en Ciudad Victoria y Reynosa, lo que no impedía que se desplazaran a los restantes 41 municipios.
“Nosotros somos parte de la Secretaría de Seguridad Pública, pero nos manejamos independientes”, presumió su comandante.
El exgobernador Cabeza de Vaca arengó en la presentación de los GOPES: “Los violentos tienen y tendrán la enérgica respuesta del Estado, decidido a hacer valer el legítimo uso de la fuerza”.
Una de las principales misiones del GOPES fue complementar las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) y la estatal.
Fueron desplazados a la zona Ribereña o Frontera Chica, que integran los municipios de Nueva Ciudad Guerrero, Miguel Alemán, Ciudad Mier, Camargo y Díaz Ordaz.
También en Matamoros y Nuevo Laredo, fronteras todas en las que la delincuencia común y organizada son un poder de facto desde hace casi un siglo.
El tiempo rápidamente se encargó de desnudar a los GOPES no solo en su exceso del uso de la fuerza, sino también como aparato al servicio de la delincuencia organizada, en lugar de resolver las denuncias de los tamaulipecos.
El 11 de noviembre de 2020, a menos de 3 meses de que Cabeza de Vaca los presentó, los GOPES fueron denunciados ante el agente del Ministerio Público por robo a una casa habitación, la de la secretaria de la Cámara de Comercio en Camargo, Angélica Gudiño Vázquez.
El oficial Erick Eliutt González Ruiz asentó con detalle, en la carpeta de investigación 135/2020, los hechos y la larga lista de objetos, ropa y dinero en efectivo, incluidos 21 mil dólares, entre otros, que le dictó la dirigente.
Dos meses después, el 6 de enero de 2021, el cuerpo policial especializado habría desaparecido a 2 personas en Ciudad Mier, afirmaron testigos.
Las víctimas: Luis Alberto Herrera Ávalos y José Jaime Sánchez Saucedo. Sus familias hicieron la denuncia en la Fiscalía Estatal, en Nuevo Laredo.
Lo peor estaba por venir. El 22 de enero de ese mismo año, elementos del GOPES participaron en la masacre e incineración de 19 migrantes, 16 de ellos de Guatemala, 1 de El Salvador y 2 mexicanos, también en Camargo, de acuerdo con la Fiscalía General de Tamaulipas.
Por el asesinato múltiple se ordenó el arresto de 8 GOPES y 4 agentes estatales.
Tres de las víctimas quedaron totalmente calcinadas, lo que complicó su identificación.
Una primera versión señaló que los oficiales tirotearon a un grupo armado que custodiaba a los migrantes, su “mercancía”, a bordo de una camioneta que fue incendiada.
En el vehículo fueron hallados 3 fusiles de asalto. Los pistoleros civiles murieron y los GOPES también ultimaron a los centroamericanos y mexicanos.
En el lugar no fueron hallados casquillos, por lo que autoridades estatales concluyeron que los agentes se apoderaron de ellos para no dejar evidencias que los incriminaran.
Pero este no era un nuevo “Frankenstein”. Prácticamente era una copia fiel del Centro de Análisis, Inteligencia y Estudios de Tamaulipas, el CAIET, fundado el 5 de enero de 2012 por el exgobernador Egidio Torre Cantú, que corrió con igual fama por una serie de abusos y asesinatos.
Tres de los exmiembros GOPES están entre los 12 acusados de la masacre en Camargo y “recibieron adiestramiento básico y/o adiestramiento de supervisor de primera línea”, confirmó la Embajada de Estados Unidos en México.
“El adiestramiento de estos individuos tuvo lugar en 2016 y 2017 y cumplieron totalmente con la verificación Leahy (de antecedentes en el respeto a los derechos humanos)”, se deslindó la Embajada.
La capacitación que el GOPES recibió de la Marina mexicana y de autoridades de Estados Unidos y la independencia de la que presumía Rodríguez Rodríguez los empoderó para delinquir con sus rostros ocultos bajo capuchas, la mayoría de las veces con total impunidad.
PROTEGIERON A CABEZA DE VACA
Los GOPES también fueron cómplices de la corrupción política de Francisco Javier García Cabeza de Vaca. El 20 de mayo de 2021 blindaron la Casa de Gobierno, donde el mandatario se atrincheró luego de que la FGR liberó una orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Lejos de deslindarse, el grupo actuó como su guardia pretoriana. Para potenciar su uso político y darle blindaje institucional, el 28 de junio de 2022, diputados del PAN presentaron la iniciativa para crear una “súper Fiscalía” que absorbiera todo el aparato de seguridad e inteligencia.
La propuesta implicaba modificar la Ley de Coordinación del Sistema de Seguridad Pública, la Ley de Seguridad Pública y la Ley Orgánica de la Fiscalía General de Justicia. Un mes después, en julio, el Congreso local —con el aval del PRI— aprobó las reformas sin mayor resistencia.
Con ello, la Unidad de Inteligencia Financiera y Económica, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública y los centros de control C4 y C5i quedaron bajo la Fiscalía. El diseño concentraba en un solo ente autónomo, afín al cabecismo, presupuesto, mando operativo e inteligencia financiera, fuera del alcance del nuevo Ejecutivo.
La protección se derrumbó en diciembre de 2022, cuando una nueva mayoría en el Congreso revirtió las reformas y devolvió presupuesto y mando a las secretarías del Ejecutivo estatal.
El desmantelamiento ya había empezado. El 17 de noviembre, dos integrantes del GOPES fueron detenidos por secuestro, homicidio y delincuencia organizada. El secretario de Seguridad, Sergio Chávez García, confirmó los cargos: uno por delincuencia organizada y otro por secuestro y homicidio. Elementos de la FEMDO y la FGR los capturaron en Ciudad Victoria y en la carretera a Matamoros, a la altura de Güémez, y los trasladaron a la Ciudad de México.
LA SAGA NO TERMINA
A poco más de 6 años de su nacimiento, los GOPES siguen agregando capítulos negros a su historia.
Este 29 de septiembre de 2026, elementos de la Fiscalía estatal capturaron en el poblado de Santa Engracia, municipio de Güémez, a José Arturo, uno de sus exintegrantes y presuntamente relacionado con la masacre de las 19 personas en Camargo.
Estaba prófugo desde que escapó la noche del pasado 3 de abril del Centro Integral de Justicia de Ciudad Victoria, después de una audiencia inicial ese día en la que fue vinculado a proceso por la matanza.





